Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

23 de febrero de 2013

El acabose

Es posible que los sueños
derrumben la realidad
sin lastimarse ellos
sin herir su cualidad.
Es terrible ver como
los templos derrumban
y derrumban,
caen como el plomo
desgarrando la tierra…

Aún no despiertas.
Todo se tambalea
ante el estrépito
de lo inevitable;
la lucha somnolienta
va terminando
como la agonía de la muerte
se va acabando…

¡Despierta! La realidad
asoma a tus ojos entre abiertos.
Ella aún está ahí,
Soñando; tú estás ahí
entre la lucha eterna:
el sueño y la vigilia
se entrelazan; el sueño
te arranca de su aliento
como cuando las olas
dejan que respires
el último viento antes
de terminar contigo;

Sumergido de nuevo
en el sueño miras:
todo pasa rápido, es fugaz
espontáneo, audaz, terrible.

Se levanta, resplandece
el sueño, entra la luz por su mirada
directo a la tuya que espera
-“Ahora vuelvo”-
“Ahora”, parece parte del sueño
Su mirada, así lo confirmaba,
era la luz que entraba diciendo
-“Yo también soy tu fantasma; un sueño”- 

25 de abril de 2012

Ataque químico

Les dejo mi sueño de anoche:

Fui la última en entrar al cuartel. Crucé el umbral y fue entonces cuando comenzaron a sonar las sirenas: La alerta de un ataque químico.
Como el protocolo de seguridad dicta, cerré las puertas tras de mí tan rápido como pude y subí los cierres de la protección plástica que aisla al edificio de los gases tóxicos.
Las manos me  temblaban, fue entonces cuando sentí que uno de mis compañeros las sostenía entre las suyas para calmarme. Alex me ayudó a subir el resto de los cierres. Al terminar, me abrazó para tranquilizarme. Un poco de alivio cálido entre el caos.
Alguien dio un grito ahogado. Volteé hacia donde todos miraban: Un niño pequeño de cabello negro estaba tocando el vidrio con su manita.
Miré hacia mis superiores con un gesto de duda. Una parte de mí gritaba que no podíamos dejarlo allá afuera. Pero su negativa muda fue más imperiosa que cualquier emoción mía.
Si abríamos la puerta para él, todos estaríamos muertos.