Por Fernando Gomez-Gil
Hay veces en la vida, en que podemos
encontrar tantas similitudes entre varias cosas que naturalmente parecen
opuestas, pero cuando uno se detiene a verlas, pueden ser tan parecidas que no
se podría creer tal similitud.
En la vida hay dos cosas
que a los hombres en particular nos llaman la atención: una de ellas y la
principal creo yo, es la atracción por el sexo opuesto y, la otra, es aquella
carrocería llamada automóvil. Cuando un hombre busca comprar un coche por lo
regular observa cuáles son los modelos que existen en el mercado, si lo quiere ‘usado’ o ‘de agencia’, coche o camioneta y, también se interesa, por los colores
en los que existe el modelo. Una vez que hemos reducido nuestro rango de
modelos a elegir, ya sea en una agencia o en un lote de autos, uno, como comprador, da varias vueltas, o si
no, las necesarias para poder llegar a una correcta elección del modelo
deseado. Esta elección es definitiva cuando uno decide embarcarse en la
adquisición de esta unidad.