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28 de abril de 2012

Río de día, espacio de noche…


En el abrigo del día las palabras se van dejando solas en su abismo de silencio, se van uniendo y disipando. Sentado entre las ramas del desconcierto. Error siniestro el pensar en el paso del tiempo que se ha quedado atrás. Nada de lo que ya fue, es ni será, Nada es nuestro ser en completa exactitud, precisión universal. La palabra es guía y muro. Máscara de sabores extraños que no se detienen en su curso. ¿Completo o incompleto? Inacabado, imperfecto, casi maldito y condenado. Despierto aún en mi alma. No he estado sino abriéndome al universo que con su desgarradora injusticia ha mermado el espíritu del hombre. Ilusión de movimiento y perpetuidad de lo estático, de lo inamovible, inexpresable; manto que cubre nuestra soledad y nos dibuja una libertad inocua una posesión del mundo inexistente. Se nos escurren las palabras por las manos y el cuerpo se va quedando en su cadáver, esperando su muerte su tiempo, su último dolor y aliento, el último empuje de sabor amargo, necesario e inevitable. En el día el camino se disipa entre las ondas de calor que borran el camino todo se hace mente y, entonces, el alma se hace sombra y, la realidad, es nada menos que un significado inalcanzable.

20 de marzo de 2012

Lazos mecánicos



Por Fernando Gomez-Gil

Hay veces en la vida, en que podemos encontrar tantas similitudes entre varias cosas que naturalmente parecen opuestas, pero cuando uno se detiene a verlas, pueden ser tan parecidas que no se podría creer tal similitud.

En la vida hay dos cosas que a los hombres en particular nos llaman la atención: una de ellas y la principal creo yo, es la atracción por el sexo opuesto y, la otra, es aquella carrocería llamada automóvil. Cuando un hombre busca comprar un coche por lo regular observa cuáles son los modelos que existen en el mercado, si lo quiere ‘usado’ o ‘de agencia’, coche o camioneta y, también se interesa, por los colores en los que existe el modelo. Una vez que hemos reducido nuestro rango de modelos a elegir, ya sea en una agencia o en un lote de autos,  uno, como comprador, da varias vueltas, o si no, las necesarias para poder llegar a una correcta elección del modelo deseado. Esta elección es definitiva cuando uno decide embarcarse en la adquisición de esta unidad.