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24 de marzo de 2012

Djembé: El tambor curativo

¿Pedazos de madera? ¿Pieles de chivo? ¿Guajes?

En esta ocasión, No me refiero a sentarse en un tronco y degustar un sabroso mole de caderas de la región de la cuna del maíz de nuestro país, México. Me remonto a otro continente y a una tradición de muchos años atrás. Me refiero al contexto de un peculiar instrumento musical: EL DJEMBE.

La colectivización de las actividades de personas pertenecientes al antiguo imperio mande, como semillero o cuna del Djembe, vía la música de las percusiones africanas del oeste (PAO), es un fenómeno que podría ayudar a acercar el entendimiento para quienes estemos interesados en lo que los estudiosos denominan “la cuna de la especie humana”: ÁFRICA. Es notable que se tienda a generalizar África como si fuera un país, un estado nación, cuando olvidamos que es un continente increíblemente diverso, con particularidades de cada región, por supuesto.

Sería injusto, confuso y miope, explicar solamente por el proceso reciente de descolonización de África- que no tiene más de 50 años en algunas partes-; particularidades sobre la complicada realidad de los países Africanos, ya que los mitos, prejuicios, y racismo no asumido, el franco desinterés y la alarmante indiferencia ante cuestiones humanas, no humanitarias, se tengan gravísimos juicios contundentes que se transmiten en pláticas de café o borracheras casuales (pedas).

17 de marzo de 2012

Con tintes empíreos


 Por Luis Arturo Solís

Todos somos amantes de la música, y por ello como raza humana nos merecemos un sincero aplauso. Sea cual fuere el género musical que más los apasione, siempre habrá producciones que queden registradas dentro de la categoría de favoritas y a las cuales vale la pena regresar de vez en cuando, ya sea para sumergirnos en las miles de sensaciones a las que un conjunto de melodías  nos tienen acostumbradas, para experimentar palpitaciones distintas o para revivir el estado de ingravidez al que los sonidos nos transportaron en aquella primera escucha.

Recientemente, en una de esas jornadas en las que uno está al borde de caer en un feroz ataque psicótico (sí, uno más) gracias a las presiones que el deambular terrestre genera, acudí a los discos de antaño y me encontré con una joya que hace poco más de tres años descubrí y me permitió (en aquél entonces) explorar un terreno que con el paso del tiempo se convertiría en una gran pasión: hablar a detalle sobre lo que un disco genera en mí y cómo esto podría servir para que otros se animen a sumergirse en los mismos sonidos.

Además de los sonidos y reacciones con las que me reencontré, también me di oportunidad de visitar la egoteca en donde habitan los textos que en algún momento han sido publicados en portales de tinte comercial (mainstream, digamos) o en páginas de corte independiente; pero ahora, con más experiencia y canas encima, tras constatar que mucho de lo que quedó plasmado en esas líneas se mantiene presente -tanto en mis pensamientos como en el ambiente-, mi deseo es compartirlo con todo aquél que desee expandir sus horizontes musicales/sensoriales. Por lo tanto, sin más...